
De siempre, el tema del valor y la función de la oración ha ocupado a teólogos y maestros de espiritualidad, así como a psicólogos y psiquiatras. La crítica de la religión llevada a cabo por Sigmund Freud planteó de un modo aún más agudo la sospecha sobre esta actividad, que hay que considerar como fundamental en la experiencia religiosa. Después de Freud, el psicoanálisis no dejó de replantearse la cuestión desde las diversas ópticas de sus distintas escuelas. El presente trabajo, que requiere por parte del lector algun conocimiento del psicoanálisis aborda el tema partiendo de las interrogaciones freudianas y en continuidad con posteriores teorizaciones psicoanalíticas sobre el hecho religioso. Las imágenes del Dios que nace en nosotros a partir de las incidencias biográficas que marcan nuestras vidas constituyen un objeto preferente de la reflexión. Orar es un acto psíquico con amplias resonancias en el campo de la afectividad. Hablamos a Dios desde nuestro deseo, y es desde ese mismo ámbito del desear, desde donde pretendemos hacer oír la voz y la voluntad de ese mismo Dios sobre nosotros. Asunto delicado, sin duda, expuesto a todo tipo de ambigüedades y en el que pueden confundirse las voces del Dios de Jesús con las de lo infantil y lo ilusorio.
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