El Evangelio

Evangelio según San Lucas 9,51-62.
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

miércoles, 30 de marzo de 2011

Chiara Lubich, un ejemplo de vida, fué homenajeada en el congreso


En plena Segunda Guerra Mundial, fundó el movimiento Focolares, que tiene como base el amor recíproco. Su aporte llegó al mundo social, político y económico. Recibió el premio Unesco de Educación para la Paz en 1996 y obtuvo 16 honoris causa. Falleció en el 2008.

Chiara Lubich,homenajeEra 1943 y Europa atravesaba uno de los peores horrores de su historia: la Segunda Guerra Mundial. Chiara Lubich, una mujer de poco más de 20 años, decidió creer que se podía combatir tanto horror con solidaridad y apertura. Así fue que, junto a otras jóvenes, empezaron a ayudar a gente que había quedado sin casa, separada de sus familias y sin comida. Crearon una suerte de red de solidaridad para que quienes más tenían pudieran compartir con los que estaban en peores condiciones.

En el marco del mes internacional de la mujer, ayer se realizó un homenaje a las 18:30 en el auditorio de la Cámara de Diputados para destacar el aporte de Chiara a la cultura, política y sociedad. Ella, que recibió el Premio Unesco de Educación para la Paz, fue recordada por amigos y seguidores en una celebración en la que expusieron, entre otros, la diputada Margarita Stolbizer y María Cristina Perceval, subsecretaria de promoción de Derechos Humanos de la Nación.

El caos suele ser muchas veces el escenario necesario para que surjan esperanzas. Así fue que en medio de la desolación de la guerra, Chiara y un grupo de amigas, dieron origen al Movimiento de Focolares, que luego se extendió al resto de los continentes. El término "focolares" significa "fuego de hogar" y fue elegido porque representa el "fuego" del amor evangélico que animaba a Chiara, según se detalla en la página oficial de este "pueblo", como les gusta autodenominarse.

La finalidad de los Focolares es "contribuir a la fraternidad universal y componer la unidad en la diversidad de la familia humana", se lee en un documento de este movimiento, que cuenta con más de dos millones de adherentes y simpatizantes de distintas comunidades religiosas: judíos, musulmanes, budistas, hindúes y taoístas.

Chiara nació en Trento el 22 de Enero de 1920. Si bien sus padres la bautizaron como Silvina, ella adoptó el nombre de Chiara (Clara), por su admiración a Clara de Asis. Vivió una infancia muy pobre: su padre, socialista perdió su empleo por sus ideas políticas y desde muy joven se dedicó a dar clases.

El 7 de diciembre de 1943 marcó un hito en la vida de esta mujer, porque fue en ese momento, con tan solo 23 años, que asumió su compromiso con Dios, en la iglesia de los Capuchinos de Trento.

El movimiento empezó a tomar tintes ecuménicos en 1961, momento en que Chiara comunicó su experiencia, a un grupo evangélico-luterano, en Darmstadt, Alemania. Así empezó la difusión a otras iglesias, que se profundizó en los años 70.

Respecto de cómo vivió ella su vínculo con el movimiento, en una entrevista realizada por Sandra Hogget en 2002, en Italia, dijo: "Yo hablo mucho de amor pero ha sido un carisma de luz, me hizo ver, me hizo entender desde el principio que habríamos llegado, por decir así, a todo el mundo".

Cristina Calvo, economista y asesora regional par Caritas de America Latina y el Caribe, conoció a Chiara en 1985 y dice que la impactó porque fue una persona que "descubrió el para qué, el sentido y lo hizo pensando en un bien para la humanidad".

La premisa de base de los Focolares es el amor recíproco; y esta forma de concebir la vida se manifiesta en distintas áreas, desde la política hasta lo social pasando por lo económico.

En este último sentido, Calvo, explica que se desarrolló un proyecto de economía de comunión, que implica "una manera de redistribución de la riqueza que permite, no sólo compartir las utilidades de las empresas con los empleados, sino también que tiene en cuenta las relaciones con los empleados desde una perspectiva de responsabilidad social basada en la persona". Cuenta que en la actualidad hay 800 empresas en todo el mundo que adhieren a este sistema.

El aporte de Chiara fue reconocido por el mundo entero. En el ámbito académico, fue distinguida con 16 doctorados honoris causa por su contribución a la cultura, y en 1996 recibió el Premio Unesco de Educación para la Paz.

"El impacto de su presencia es de una persona de mucha luz, de una búsqueda insaciable de la verdad", concluye Calvo.

Lubich murió el 14 de marzo de 2008. Así contó Estela De Carlotto cómo vivió la noticia de su fallecimiento: "Lloro a una hermana y agradezco a Dios que haya existido por todo el bien que ha hizo y porque su ejemplo seguirá haciendo por los siglos de los siglos el bien".

Fuente Clarin.com
29/03/11

viernes, 18 de marzo de 2011

Psicología con tratamiento espiritual


Entrevista al Dr. Martín Echavarría: Director de Estudios de Psicología, Universidad Abat Oliba, España.

En la actualidad es difícil plantear una psicología intrínsecamente cristiana, que en sus fundamentos, contenidos y métodos sea en todo fiel al mensaje cristiano y constituya una herramienta eficaz para la perfección humana. Los intentos por lograr estos objetivos han inquietado a numerosos pensadores y ha suscitado no pocas polémicas en medio de una cultura secularizada, pues se trata de aspirar a una psicología que lleve a las personas al encuentro de la verdad sobre sí mismos y su realidad, basados en una recta visión del hombre, como unidad psicobioespiritual. Los psicólogos católicos consideran que el ejercicio de la profesión no puede limitarse sólo a un tratamiento psíquico, sino que debe orientarse a mirar el problema de fondo, que involucra la relación de la persona con Dios.

Respecto a este tema conversó con Areópago el Dr. Martín Echavarría, Licenciado en Psicología y Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Argentina (1997), Doctor en Filosofía del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma (2004) y actual Director de Estudios de Psicología de la Universitat Abat Oliba, en Barcelona, España.

¿Cuáles son los elementos que desde la psicología y la filosofía entran en juego a la hora de hablar de evangelizar cultura?

La filosofía juega un papel muy importante en el diálogo entre razón y fe, por lo tanto, la filosofía sirve de mediadora entre la fe, la teología y las disciplinas científicas particulares, de manera especial las ciencias sociales y las ciencias humanas. Evangelizar en esos ámbitos significa tener en cuenta la antropología filosófica, la filosofía moral, etc. El papel de la filosofía es muy claro y es un papel que hay que fomentar. Sería bueno que las universidades católicas tuvieran la Filosofía no sólo como carrera sino en todos los estudios, con una formación filosófica sistemática.

La psicología juega un papel a otro nivel, vivimos en una sociedad muy secularizada, para bien o para mal, mucha gente que recurría al sacerdocio ya no recurre más, incluso gente con fe y sin fe, y ahí el papel del psicólogo católico: no solamente es seguir a nivel del trastorno psíquico si lo hay, sino muchas veces debemos enderezar la vida de la persona hasta que reconozca la necesidad de un “tratamiento espiritual” a su verdadero problema de fondo que es su relación con Dios.

¿Es posible mantener una relación entre psicología y religión? Hay quienes cuestionan esa relación...

Es un prejuicio lamentablemente muy extendido, hay quienes lo hacen con buena intención de una mala intelección de la distinción entre razón y fe, saber natural y teología. La distinción no implica una separación sobre todo en la comprensión del hombre concreto y eso es lo que intenta la psicología práctica, por lo menos. La otra cosa es una psicología práctica académica, el estudio de la percepción. Yo creo que allí se puede hacer abstracción del tema de la gracia, del tema de la fe, en la comprensión del hombre concreto cuyos problemas vitales y existenciales que pone ante el psicólogo son, en última instancia, problemas que no tienen solución radical y profunda sino desde una relación con Dios, y la relación es clara. Hay temas que son muy técnicos, y más técnicos no quiere decir que no tengan una dimensión humana y teológica también, si es el caso de la fobia, la ansiedad, etc. Tal vez hay una vía muy técnica y muy concreta de ayudar a resolver esto, sin negar que hay una perspectiva teológica dependiendo del tema. La gente va al psicólogo por mucho más que resolver un problema concreto, va porque no tiene orientación en la vida, porque se siente frustrada, quiere autorealizarse y necesita alguien que le ayude a empinarse a sí misma para desarrollarse mejor. Y aquí es clara la necesidad, por parte del psicólogo, de la formación teórica y práctica muy honda desde el punto de vista cristiano.

¿Cuáles son los elementos de la tradición cristiana necesarios para el desarrollo de una Psicología “fiel” al pensamiento cristiano?

Magisterio pontificio sobre la psicología hay muy poco, Pablo VI tiene algunas alocuciones a los psicólogos, Juan Pablo II tiene varias intervenciones en ese sentido. Hay tres puntos que son claves y que han mencionado tanto Pío XII como Juan Pablo II, que son: la conciencia de la dignidad de la persona, que se basa en que el hombre ha sido creado por Dios, a imagen y semejanza suya, y ahí en los detalles se derivan muchas consecuencias importantes para la psicología. El segundo elemento es que la humanidad está caída por el pecado original, por lo cual existen consecuencias muy concretas y dramáticas para la vida de la persona a nivel de sus emociones, de sus relaciones con los demás, de su unidad y equilibrio psicológico, unidad entre su parte emocional y su razón, de sus creencias. Y el tercer elemento es que podemos recibir la gracia de Dios, la gracia santificante tiene un efecto elevante, pero primero que nada sanante, la gracia sana nuestra naturaleza, sana nuestros desequilibrios emocionales, todos recibimos inicialmente la gracia en la sustancia, en el alma como decía Santo Tomás, pero desde allí la gracia deriva, emana como un torrente hacia nuestras facultades, hacia nuestros actos y toda nuestra vida, y cambia verdaderamente la vida. Como decía Pío XII, sin los datos que mencionaba antes, la personalidad cristiana resulta incomprensible y la psicología, sobre todo la aplicada, se expone a incomprensiones y errores. Si ignoramos los efectos concretos que estas realidades tienen en la vida psíquica, concreta y que experimentamos todos los días en los hombres, realidades que conocemos por Revelación, no las podríamos comprender.


El psicoanálisis tiene profundas implicancias filosóficas y culturales, que ha generado diversas confusiones en diferentes ámbitos de la vida cristiana. ¿Cómo contrarrestar tal influencia?

Yo creo que el análisis subjetivo del pensamiento, por lo menos de Freud, muestra claramente la incompatibilidad de su pensamiento con la visión cristiana del hombre. Creo que las vías son muchas y la principal es la de la formación universitaria. Si nuestras universidades católicas enseñan el psicoanálisis como la mejor psicología, la única posible, esto no se va a solucionar. La solución de este tema pasa por las universidades, por la investigación, por el estudio, por la enseñanza. Lo que pasa es que en este camino no hemos ni comenzado a andar, nos movemos en soluciones de compromiso, ponemos en las cátedras gente conocida de distintas corrientes que nos resulta confiable, como si lo que tuviéramos que hacer es optar por una corriente u optar por gente confiable, y no lo que es la tarea de la universidad (católica): repensar los temas desde sus fundamentos a la luz de la razón y de la fe. Esto en otras áreas se ha trabajado más, en educación, en derecho, en medicina, en bioética, pero en psicología esto está casi virgen.

Has escrito algunos artículos sobre el psicólogo católico Rudolf Allers. Éste plantea que el pecado es la base de la sicopatología, ¿qué piensas acerca de eso?

Allers es un autor de un período concreto del desarrollo de la psicología, y tiene muchos puntos fuertes que yo creo que merecen la pena recuperarse: en primer lugar es el único representante verdaderamente católico en la época clásica de la psicoterapia, está en un momento clave del desarrollo de la psicoterapia y psicoterapia no se entiende sino desde esa época. Fue alumno de Freud, discípulo de Adler, maestro de Frankl, en fin, estuvo en una época crucial y fue el único representante católico fiel a los principios básicos de una antropología cristiana. Creo que es un autor que merece ser destacado, merece recordarse, incluso ser una especie de emblema de un repensamiento, replanteamiento de la psicología y en particular de la psicoterapia. En segundo lugar, en algunos puntos concretos hay observaciones muy importantes, aunque muy discutidas, como por ejemplo la relación establecida por él entre el desorden moral y el desorden psicológico, lo que se llama el carácter neurótico, creo que ahí hay unas observaciones muy inteligentes que pueden ser precisadas, mejoradas, pero que poca gente ha hecho con la lucidez que ha hecho Allers.

¿Si la psicología estudia al hombre y busca darle respuesta a sus necesidades por qué crees que no tiene una antropología de base?

La psicoterapia moderna, la psicoterapia del s. XX es elaborada por médicos inicialmente, neurólogos y psiquiatras. Estos neuropsiquiatras por la mentalidad en que surge la psicoterapia, finales del s. XIX, ya han formado una mentalidad positivista, que por principio no sólo cierra e ignora lo filosófico, lo teológico, sino que lo combate. En segundo lugar, porque muchos de los autores principales están imbuidos de ideologías anticristianas, comprenden la psicoterapia como una alternativa a la guía espiritual cristiana. La psicoterapia nació en un ambiente ideológico hostil al cristianismo: ambiente positivista, formación científica de personas que son médicos y por otra parte, ya en una cuestión más voluntaria, una ideología de combate contra la antropología cristiana.

Y ese ambiente hostil continúa...por lo tanto la influencia de la psicología católica es débil...

Una influencia prácticamente nula y ambientes no sólo extracristianos. Una tarea totalmente por hacer y no se llegará a eso del todo si no llegamos a las universidades católicas porque las iniciativas individuales dependen de la fuerza individual y la fuerza individual no puede poner tiempo y dinero en proyectos de investigación que son fundamento muy necesario para una labor sistemática, coherente, y proponible de una psicología cristiana, de una psicología de verdad.

De cara a la reunión de Aparecida, como psicólogo y filósofo ¿cuáles son los puntos en los que se debería centrar el diálogo en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano?


Yo creo que hay un gran tema que atraviesa muchas de las áreas, es el tema de la educación católica, en colegios y particularmente de cara al futuro de la nueva evangelización, en las universidades católicas...Yo creo que ahí hay un gran tema, el de la educación católica y en particular el de las universidades católicas, porque cada vez más la tendencia será la influencia de lo académico,
y además, lo lógico es que crezca el número de personas en la universidad, por lo cual yo creo que es un punto fundamental.

Fuente: ACAPSI