El Evangelio

Evangelio según San Lucas 9,51-62.
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

lunes, 21 de septiembre de 2009

Libro recomendado: "BUSCAR LA SANTIDAD-Un desafío cotidiano" de Mirta E. Ridruejo


“Sean santos porque yo soy santo”, nos dice la Palabra de Dios (1 Ped. 1, 16). Buscar la santidad es una propuesta que el mismo Jesús nos hace. Es una invitación aseguir al Maestro y estar con Él para aprender a vivir como Él vivió en el aquí y ahora de nuestra existencia.
La santidad como vocación es para el hombre es un don y una tarea. Don, porque la gracia ha sido derramada, y tarea, por el trabajo personal que supone responder a este llamado. Por eso también es un desafío, porque la invitación a ser santos no es “para los altares”, sino para la vida cotidiana.
En estas páginas, llenos de vitalidad, la autora ofrece su síntesis personal – a partir del acompañamiento pastoral de hermanos en la fe y de su propia vida–, de la experiencia recogida sobre este camino de transformación y trabajo de las virtudes para alcanzar la santidad.
En 1974 Mirta Ridruejo, con apenas 16 años de edad y siendo estudiante secundaria, ingresó en los llamados entonces “grupos juveniles de oración” con lo que se iniciaba lo que hoy es El Movimiento de la Palabra de Dios. Madre de familia, odontóloga, finalizando la Maestría en Ética Biomédica de la UCA, pertenece a una comunidad discipular de la Obra y desde allí ofrece su vida en el servicio pastoral.

No hay comentarios:

Publicar un comentario