El Evangelio

Evangelio según San Lucas 9,51-62.
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

miércoles, 7 de julio de 2010

Vida Espiritual: La Paz Interior







La mayoría de las personas no tienen paz ni estabilidad interior. Viven tan dispersos en las cosas del mundo que confunden lo que tiene con lo que son. Yo puedo tener dinero, pero no soy dinero... Puedo tener ambiciones y deseos, pero no soy esas ambiciones y deseos. Cuando una persona confunde lo que es con lo que desea es cuando se empieza a perder la paz interior...Para la vida espiritual es fundamental mantener una actitud de sosiego, de serenidad y de quietud, en medio del mundo en el que vivimos. Lograr esto es difícil, pero es imprescindible si queremos dejar que el Espíritu de Dios haga su obra en nosotros.El stress de la vida diaria nos lleva a ser personas dispersas, nerviosas, a vivir fuera de nosotros mismos, personas superficiales que siempre vamos buscando nuevas sensaciones.Ni que decir tiene que esto para la vida espiritual es lo más negativo que podemos tener.Hay que ir a lo hondo de nosotros mismos. Cuando profundizo en mí mismo es mi verdadero yo quien entra en contacto con el Dios verdadero. Si me muevo sólo en aspectos superficiales de mi personalidad no lograré nunca estar en contacto con el Señor. Estaré quizá en contacto con mi inmadurez y frustraciones, con mis ansias de querer ser alguien que no podré llegar a ser...Cuando yo entro en mí mismo, me encuentro con los demás desde la verdad de lo que realmente soy, y puedo descubrir al otro como ser humano.Para llegar a esa paz interior, a ese encuentro consigo mismo, es necesario varios elementos:1. Evitar los ruidos, los escándalos y las tensiones. Buscar un lugar donde podamos encontrar la paz que reconforte nuestro espíritu.2. Llevarnos bien con nuestro cuerpo. No someterlos a excesos de ningún tipo, cuidarlo; hacer algo de ejercicio diario. Hay que ir quitando tensiones musculares y tener suficiente descanso.3. Buscar el sosiego psicológico. Miedos, ansiedades, conflictos internos, influencias negativas de otras personas en nuestra psicología... todo ello debe de ser superado en un proceso de transformación interior.4. Llegar a la serenidad del corazón. "Lo que sale del hombre, eso sí le hace impuro. Porque de dentro, es decir, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los asesinatos, los adulterios, la codicia, las maldades, el engaño, los vicios, la envida, los chismes, el orgullo y la falta de juicio. Todas estas cosas malas salen de dentro y hacen impuro al hombre. " (Mc 7, 20-23) El silencio profundo es la ausencia del egoísmo.Es este silencio del corazón el que nos capacita para ver a Dios: "Felices los limpios de corazón porque ellos verán a Dios". (Mt 5,8) y nos capacita también para ver al hermano desde la verdad, para acogerlo tal y como es, sin proyectar sobre él nuestras ilusiones o nuestras frustraciones, o nuestras tentaciones de dominio. Este sosiego del corazón nos capacita para amar; un amor adulto y verdadero.El Espíritu de Dios va haciéndonos, pero nosotros también tenemos que poner de nuestra parte.Es necesario una disciplina personal, comunitaria y ambiental.Jesús sabía equilibrar soledad y servicio. Cada uno de nosotros también tenemos que tener esas dos dimensiones en nuestro caminar diario. Tenemos una cierta necesidad de soledad. Cada uno debe encontrarse a solas con Dios (en el desierto, decían los antiguos).Cuando hemos llegado a la paz interior hemos logrado poner en dirección de Dios todas las fuerzas, todas las capacidades, todo el corazón. Llegaremos a amar sin medida a quien nos ama desmesuradamente.Tener paz interior es tener a Dios como la única tierra en que hemos sido plantados, en la que crecemos y en la que damos frutos.La paz interior no es inactividad. Tampoco es la ausencia de sufrimientos: no hay verdadera paz interior sin cruz. Se puede sufrir mucho y crecer en paz interior.Tener paz interior es descubrir a Dios como Dios y a los seres humanos como hermanos.






(Fuente: buzoncatolico.es)

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