El Evangelio

Evangelio según San Lucas 9,51-62.
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

lunes, 3 de agosto de 2009

¡Feliz Día del Párroco!


Texto (Extractos) del micro radial de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (Sábado 28 de julio de 2007)

"El 4 de Agosto, Fiesta del Santo Cura de Ars, se celebra el día del Párroco. Es una fiesta que quisiera recordar en la vida de la Iglesia. En la Parroquia el sacerdote vive de una manera plena y concreta la misión de Jesucristo, el Buen Pastor. La Parroquia abarca toda nuestra vida como hijos de Dios. En ella nacemos a la vida cristiana por el bautismo y crecemos como familia cristiana. En este ámbito local es donde se aprecia en toda su dimensión eclesial la persona y el ministerio del párroco.

En el reciente documento de Aparecida cuando se habla de la renovación de las parroquias se mira en primer lugar a la persona del párroco y se dice que: “la primera exigencia es que el párroco sea un auténtico discípulo de Jesucristo, porqué sólo un sacerdote enamorado del Señor puede renovar una parroquia. Pero al mismo tiempo debe ser, continúa, un ardoroso misionero que vive el constante anhelo de buscar a los alejados y no se contenta con la simple administración”. ¡Cuánta riqueza y responsabilidad pastoral pone la Iglesia sobre los hombros de este hijo suyo al que ha ordenado sacerdote para el servicio del pueblo de Dios! Cómo no valorarlo y acompañarlo en esta misión. Cuando el Código define a la parroquia como una comunidad estable de fieles, agrega que se la encomienda a un párroco, como a su pastor propio (c. 515). Esto, ser pastor propio, significa que todos tenemos en nuestro párroco una referencia de cuidado pastoral que hace a su tarea y responsabilidad, pero además, esta relación nos involucra y compromete como miembros vivos de una misma comunidad. Como vemos no se trata de un camino con sentido único que va, del párroco al fiel, sino que es necesaria también esa otra relación del fiel a su párroco. Así crece la Iglesia según el proyecto de Jesucristo. Esta relación pastor-comunidad reclama una mirada de fe para ser vivida en su originalidad y fecundidad pastoral. Fortalecer la vida e identidad de nuestras comunidades parroquiales es fortalecer la presencia viva de la Iglesia, en cada barrio, pueblo o ciudad. Por ello quiero agradecer y felicitar a nuestros párrocos en su día y elevar mi oración por su ministerio sacerdotal. Pero quisiera, además, hacerlos partícipes a ustedes en esta celebración, para que la vivan desde la intimidad de la oración personal y a través del gesto cercano de saludarlos en sus comunidades. Ellos han sido ordenados al servicio de ustedes, ellos necesitan de la presencia y la colaboración de ustedes."


(Mons. José María ArancedoArzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz / Fuente:catholic.net)

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