El Evangelio

Evangelio según San Lucas 9,51-62.
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió.
Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

viernes, 31 de julio de 2009

Actualidad Católica: Año Sacerdotal


La parroquia Santa Catalina de Siena de la ciudad de buenos Aires edita mensualmente un boletin informativo. De allí extraemos el siguiente comentario.


"Benedicto XVI ha resuelto convocar oficialmente un "Año Sacerdotal" en ocasión del 150 aniversario de la muerte de Juan María Vianney, cura de Ars, Santo Patrón de todos los sacerdotes del mundo. El objetivo es promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo.
En este momento de manifiestas infidelidades de algunos ministros de la Iglesia, caemos en la tentación de dejarnos llevar por el escándalo y el abandono. Resaltamos las debilidades de nuestros pastores en lugar de renovar el reconocimiento gozoso de la grandeza del don de Dios reflejado en magníficas figuras religiosas plenas de amor a Dios y a las almas. Y no necesariamente sean figuras intelectualmente brillantes. Sabemos que el Santo Cura de Ars no lo era, ya que hasta su ordenación sacerdotal estuvo en juego por este motivo. Pero el amor siempre es más fuerte, como surge de su dicho frecuente: "El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús". Necesitamos pastores que sepan hacernos sentir el amor misericordioso del Señor; que tengan un sentido de obediencia ejemplar, para que en los momentos que no se sientan a la altura de su misión - que inexorablemente vendrán - rechacen la tentación de abandonar las responsabilidades del ministerio. Con mucha humildad y profunda fe sabrán que: "El mismo Dios que dijo: "Brille la luz en medio de las tinieblas", es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo" (2 Cor. 4,6). Queremos sacerdotes - como dice el Papa - que no se resignen a ver vacíos sus confesionarios ni que se limiten a constatar la indiferencia de los fieles a los sacramentos. En la Francia revolucionaria del Santo Cura de Ars, la confesión no era ni más fácil ni más frecuente que ahora. Sin embargo él logró que sus parroquianos redescubriesen el significado y la belleza de la Penitencia Sacramental mostrándola como una íntima exigencia de la presencia eucarística.Queremos sacerdotes que amen y sean amados.

(Fuente: santacatalina.org.ar)

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