
El Evangelio
Evangelio según San Juan 15,26-27.16,12-15.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."
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miércoles, 19 de mayo de 2010
El significado de Pentecostes

Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio. Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces, que los Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús; para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia íntima con Él. La Fiesta de Pentecostés es como el "aniversario" de la Iglesia. El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas las naciones. Es el mismo Espíritu Santo que, desde hace dos mil años hasta ahora, sigue descendiendo sobre quienes creemos que Cristo vino, murió y resucitó por nosotros; sobre quienes sabemos que somos parte y continuación de aquella pequeña comunidad ahora extendida por tantos lugares; sobre quienes sabemos que somos responsables de seguir extendiendo su Reino de Amor, Justicia, Verdad y Paz entre los hombres.
(Fuente: http://www.rosario.org.mx/)
viernes, 7 de mayo de 2010
Oración por la Patria

El próximo 8 de mayo a las 15, el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina, invita a todos los argentinos a realizar un gesto nacional para celebrar el Bicentenario.
El mismo consiste en encender una vela y en rezar una oración por la Patria. Habrá un Acto Central frente a la Basílica de Luján como así también en distintos puntos de la Argentina.
El mismo consiste en encender una vela y en rezar una oración por la Patria. Habrá un Acto Central frente a la Basílica de Luján como así también en distintos puntos de la Argentina.
Oración por la Patria
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Nos sentimos heridos y agobiados.
Precisamos tu alivio y fortaleza.
Queremos ser una nación, una nación cuya identidadsea la pasión por la verdady el compromiso por el bien común.
Damos la valentía de la libertadde los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie,privilegiando a los pobresy perdonando a los que nos ofenden,aborreciendo el odio y construyendo la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda.
Tu nos convocas.
Aquí estamos, Señor,cercanos a María, que desde Luján nos dice:¡Argentina! ¡Canta y camina!Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Amén.
lunes, 26 de abril de 2010
lunes, 19 de abril de 2010
Nota: "Entrevista a Jim Caviezel, protagonista de La Pasión de Cristo de Mel Gibsson"

Publicada por el periódico Our Sunday Visitor Noviembre 2003
¿Qué es lo que más te gustó de interpretar a tu Maestro y Señor?
Por un lado me sentí honrado; pero por otro le preguntaba "¿Señor por qué escogiste a un pecador como yo?" Desde que fui escogido, he tratado de enfocarme en estar siempre agradecido por haber sido elegido para hacerlo. Lo que no creo que la gente pueda entender, es que nunca hubo un momento en que el papel fuera cómodo, y que terminar de realizarlo haya sido agradable. Hacerlo fue torturante.
¿Qué es lo que más te gustó de interpretar a tu Maestro y Señor?
Por un lado me sentí honrado; pero por otro le preguntaba "¿Señor por qué escogiste a un pecador como yo?" Desde que fui escogido, he tratado de enfocarme en estar siempre agradecido por haber sido elegido para hacerlo. Lo que no creo que la gente pueda entender, es que nunca hubo un momento en que el papel fuera cómodo, y que terminar de realizarlo haya sido agradable. Hacerlo fue torturante.
¿Qué sentiste al pensar que tenías que entrar dentro de la mente de Cristo, tal como San Pablo dice?
Mi oración fue ésta: La única razón por la que hago esto es la conversión del mundo. No espero que la gente me vea, sólo deben ver a Jesús; eso es lo que pido. Y recé el Rosario incesantemente para que Nuestra Señora me guíe hasta su Hijo.Nadie, y lo digo en serio, nadie ha visto una Pasión como ésta.
Ésta es la Pasión más auténtica que hay. Y serán al menos dos mil millones de personas los que verán esta película. Ninguno de nosotros lo hizo por dinero; esto fue hecho por amor. Yo no me he llevado nada por esto. Mel no se ha llevado nada por esto. Cada uno donó todo su tiempo, y lo hizo por amor.
¿Tuviste dudas al hacer la película?
No. Es una película que tenía que hacer, incluso si fuera mi última película. Cuando Mel Gibson se reunió conmigo para hablarme del film, yo dije "¿quieres que yo represente a Jesús no es verdad?" Y él dijo: "Sí".
Al siguiente día, él me llamó e intentó dejarme fuera de esto. Y yo le pregunté: "Mel, ¿porqué estás tratando de sacarme de esto?" Él me dijo: "Porque esto podría ser el fin de tu carrera. Éste podría ser el fin de todas nuestras carreras. Necesitas entender lo que quiero hacer con esto". Y le dije: "Mira, la cosa es así: cada uno de nosotros está llamado a cargar su cruz. Si no cargas tu cruz, vas a ser aplastado por su peso. Mi respuesta final es sí". Y así sucedió.
¿Realmente no fue cómodo representar a Jesús?
Si no hubiésemos montado todo en la montaña, y lo hubiésemos hecho en un estudio, yo no hubiera sufrido como sufrí. Si no hubiera sufrido, nunca verías una actuación así en la cruz. Tuve que experimentar la sensación de estar muriendo en la cruz.
¿De verdad sentiste como si estuvieras muriendo?
Absolutamente. Sobre la cruz estaba congelándome.
No podía controlar mis manos, temblaba incontrolablemente.
Cuando me tenían en la cruz, el dolor de mis hombros estaba simplemente matándome.Tenía el hombro dislocado mientras cargué la cruz. Fui golpeado dos veces por los latigazos, varias veces recibí golpes mientras cargaba la cruz, y no puede dejarla porque era muy pesada. No había tiempo para descansar.
En el último día de filmación, hicimos el Sermón de la Montaña y fui golpeado por un rayo. La gente estaba gritando, y mi pelo estaba quemándose. Las personas que vieron esto dijeron que no vieron el rayo sino que me vieron iluminado.
Todo el proceso de hacer la película parece una verdadera experiencia religiosa...
Antes de comenzar la grabación, yo le dije a Mel: "Tenemos que asistir a Misa todos los días.
Antes de subirme a esa cruz, antes de filmar la película, necesito recibir la Eucaristía". Tuve confesiones diarias. Alguien me dijo que a veces los pecados más serios son los pecados de omisión. No amo lo suficiente, y esa frase es mía. Rezamos el Rosario. Tenía todas las reliquias que pedía y las guardaba conmigo: San Francisco de Asís, Santa María Goretti, San Antonio de Padua, San Pío de Pietrelcina e incluso Anne Catherine Emmerich, además de dos piezas de la Cruz de Cristo.
(Fuente: aciprensa.com)
jueves, 4 de marzo de 2010
Cuaresma: "Dos oraciones de conversión"

"Derriba en nosotros las altas murallas levantadas por el egoísmo, el orgullo y la vanidad. Aleja de nuestras puertas las envidias que obstruyen y destruyen la unidad. Líbranos de las inhibiciones. Calma los impulsos agresivos. Purifica las fuentes originales. Y que lleguémos a sentir como Tú sentias y amar como Tú amabas. Tú seras nuestro modelo y nuestro guía, oh Señor Jesús.
Danos la gracia del amor fraterno: que una corriente sensible, calida y profunda corra en nuestras relaciones; que nos comprendamos y nos perdonemos; nos estimulemos y nos celebremos como hijos de una misma madre; que no háya en nuestro camino obstáculos, reticencias ni bloqueos, antes bien, seamos abiertos y leales, sinceros y afectuosos y así crezca la confianza como un árbol frondoso que cubra con su sombra, a todos los hermanos de la casa, Señor Jesucristo."
Amén
(Ignacio Larrañaga)
"Padre Nuestro, que estas en el cielo, durante esta época de arrepentimiento, ten misericordia de nosotros.
Con nuestra oración, nuestro ayuno, y nuestras buenas obras, transforma nuestro egoísmo en generosidad.
Abre nuestros corazónes a tu Palabra, sana nuestras heridas del pecado, ayúdanos a hacer el bien en este mundo.
Que transformemos la oscuridad y el dolor en vida y alegria.
Concédenos estas cosas por Nuestro Señor Jesucristo."
Amén
(Fuente: sanmiguel.org.ar)
jueves, 14 de enero de 2010
Terremoto en Haití: Llamamiento de Benedicto XVI
Terremoto en Haití: Llamamiento de Benedicto XVI y datos para ayudar desde UNICEF ArgentinaSumemos nuestra oración y copiemos a nuestros contactos
Es el peor terremoto ocurrido en la isla caribeña, los últimos 200 años (Enlace para ver nota)
Una verdadera catástrofe humanitaria, que ha dejado el centro de la capital destruido y en alerta máxima a la vecina Cuba (Enlace para ver nota).
Es difícil comprender tamaño dolor de la gente, desde aquí solo podemos humildemente expresar nuestro apoyo y pedir y elevar oraciones junto al Santo Padre Benedicto XVI que al final de la audiencia general de este miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI hizo un llamamiento"por la dramática situación en que se encuentra Haití".
"Pienso, en particular – decìa - , en la población duramente afectada por un devastador terremoto, hace unas pocas horas, que ha causado graves pérdidas en vidas humanas, un gran número de personas sin hogar y de desaparecidos y serios daños materiales.
"Invito a todos a unirse a mi oración al Señor por las víctimas de esta catástrofe y por aquellos que lloran su muerte. Aseguro mi cercanía espiritual a quien ha perdido la propia casa y a todas las personas afectadas, en distintos modos, por esta grave calamidad, implorando de Dios consuelo y alivio en su sufrimiento.
"Hago un llamamiento a la generosidad de todos, para que no falte a estos hermanos y hermanas que viven un momento de necesidad y de dolor, nuestra solidaridad concreta y el apoyo de la comunidad internacional. La Iglesia católica no dejará de activarse inmediatamente a través de sus instituciones caritativas para responder a las necesidades más urgentes de la población".
¿Cómo ayudar desde Argentina?
UNICEF ha dispuesto una línea telefónica para recibir donaciones de dinero para aquellas personas e instituciones interesadas en colaborar con las víctimas del terremoto en Haití: 0-810-333-4455
Para mayor información contactar a:
Matías Bohoslavsky, Comunicación - UNICEF ArgentinaTel.: 5093-7149 / Cel: (15) 4193-8261 / mbohoslavsky@unicef.org
María José Ravalli, Comunicación - UNICEF ArgentinaTel: 5093-7144 / mjravalli@unicef.org
Pagina Web: www.unicef.org/argentina
martes, 12 de enero de 2010
Conocerse a sí mismo

"Conocerse a sí mismo"
de Abelardo Pithod
Esta es la conclusión de un pequeño libro, Breviario de psicología para todos, que aparecerá a mediados de año.
Conócete a ti mismo era el lema que los griegos tenían grabado en el frontispicio del templo de Delfos. Se entendía que era para conocerse como seres humanos, es decir, saber que no eran solo animales pero tampoco dioses. Que eran humanos, sometidos a la desdicha y a la muerte, la muerte del que sabe que va a morir, y que lo sabe toda la vida. La vida nos ha herido con la muerte, escribió el poeta mendocino Narciso Pereyra. Pero el conócete a ti mismo al que yo aludo, más que a esto, que es un conocimiento metafísico, es el conocerse uno tras sus máscaras, esas que nos recubren como a la cebolla sus capas. ¿Puede que el hombre esté llamado a desenmascararse para no llegar nunca a otra cosa que no sea una nueva máscara? ¿Será ésta una inútil búsqueda, una pesquisa vana de un “yo mismo” esencial pero inhallable?
C.S.Lewis escribió una novela titulada Mientras no tengamos rostro, donde plantea, aunque de otra forma, este problema. Las máscaras a las que aludo son las de los múltiples papeles que representamos, aún cuando estamos solos. ¿Qué cosa puede ayudarnos en la búsqueda de nosotros mismos, de nuestra identidad profunda, oculta por las máscaras? Es muy común hoy hablar de “mi verdad” o de “tu verdad”, lo que nos choca a los adultos, pero que apunta a algo que no es totalmente falso. En efecto, somos algo que no es nadie más que nosotros, aunque nosotros no sepamos bien en qué consiste, pero que, aún sin saberlo, buscamos.
Para la metafisica cristiana la realidad o fondo último de una creatura es su Creador. Él está más a lo hondo de uno que uno mismo; en Él nos conoceremos algún día en plenitud, tendremos el ansiado encuentro con nuestra identidad y sabremos quién verdaderamente somos. Será cuando suceda el Juicio de Jesús, dándonos la bienvenida, o Juicio particular. “El encuentro con Él es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada toda falsedad se deshace”, dice el Papa en la Encíclica Spe Salvi, 47.
Hasta llegar a ese punto veremos, por gracia de Dios, cómo van cayendo nuestras máscaras. En la ancianidad veremos desprenderse las últimas, pero seguramente no todas.
Esta cuestión plantea un desafío que Nietzche, y en su línea Heidegger y otros filósofos contemporáneos, pusieron de relieve con la expresión existencia auténtica. Hablaron de ser lo que somos. Está bien. Pero ser lo que somos es la mitad de la autenticidad. Hay otra mitad y es ser mejor de lo que somos. La autenticidad del “ser uno mismo” no la agota, porque uno, ciertamente, es lo que actualmente es, pero además debe ser aquello para lo que ha sido llamado.
de Abelardo Pithod
Esta es la conclusión de un pequeño libro, Breviario de psicología para todos, que aparecerá a mediados de año.
Conócete a ti mismo era el lema que los griegos tenían grabado en el frontispicio del templo de Delfos. Se entendía que era para conocerse como seres humanos, es decir, saber que no eran solo animales pero tampoco dioses. Que eran humanos, sometidos a la desdicha y a la muerte, la muerte del que sabe que va a morir, y que lo sabe toda la vida. La vida nos ha herido con la muerte, escribió el poeta mendocino Narciso Pereyra. Pero el conócete a ti mismo al que yo aludo, más que a esto, que es un conocimiento metafísico, es el conocerse uno tras sus máscaras, esas que nos recubren como a la cebolla sus capas. ¿Puede que el hombre esté llamado a desenmascararse para no llegar nunca a otra cosa que no sea una nueva máscara? ¿Será ésta una inútil búsqueda, una pesquisa vana de un “yo mismo” esencial pero inhallable?
C.S.Lewis escribió una novela titulada Mientras no tengamos rostro, donde plantea, aunque de otra forma, este problema. Las máscaras a las que aludo son las de los múltiples papeles que representamos, aún cuando estamos solos. ¿Qué cosa puede ayudarnos en la búsqueda de nosotros mismos, de nuestra identidad profunda, oculta por las máscaras? Es muy común hoy hablar de “mi verdad” o de “tu verdad”, lo que nos choca a los adultos, pero que apunta a algo que no es totalmente falso. En efecto, somos algo que no es nadie más que nosotros, aunque nosotros no sepamos bien en qué consiste, pero que, aún sin saberlo, buscamos.
Para la metafisica cristiana la realidad o fondo último de una creatura es su Creador. Él está más a lo hondo de uno que uno mismo; en Él nos conoceremos algún día en plenitud, tendremos el ansiado encuentro con nuestra identidad y sabremos quién verdaderamente somos. Será cuando suceda el Juicio de Jesús, dándonos la bienvenida, o Juicio particular. “El encuentro con Él es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada toda falsedad se deshace”, dice el Papa en la Encíclica Spe Salvi, 47.
Hasta llegar a ese punto veremos, por gracia de Dios, cómo van cayendo nuestras máscaras. En la ancianidad veremos desprenderse las últimas, pero seguramente no todas.
Esta cuestión plantea un desafío que Nietzche, y en su línea Heidegger y otros filósofos contemporáneos, pusieron de relieve con la expresión existencia auténtica. Hablaron de ser lo que somos. Está bien. Pero ser lo que somos es la mitad de la autenticidad. Hay otra mitad y es ser mejor de lo que somos. La autenticidad del “ser uno mismo” no la agota, porque uno, ciertamente, es lo que actualmente es, pero además debe ser aquello para lo que ha sido llamado.
(Fuente: medicoscatolicos.org.ar)
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