El Evangelio

Evangelio según San Juan 15,26-27.16,12-15.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."

lunes, 26 de abril de 2010

Lo que Dios haría...







¿Quien podría decir lo que Dios haría de nosotros si nos atreviéramos, sobre su Palabra a seguirlo hasta el final de sus inspiraciones y abandonarnos a su Providencia?






Theilard de Chardin

lunes, 19 de abril de 2010

Nota: "Entrevista a Jim Caviezel, protagonista de La Pasión de Cristo de Mel Gibsson"


Publicada por el periódico Our Sunday Visitor Noviembre 2003

¿Qué es lo que más te gustó de interpretar a tu Maestro y Señor?
Por un lado me sentí honrado; pero por otro le preguntaba "¿Señor por qué escogiste a un pecador como yo?" Desde que fui escogido, he tratado de enfocarme en estar siempre agradecido por haber sido elegido para hacerlo. Lo que no creo que la gente pueda entender, es que nunca hubo un momento en que el papel fuera cómodo, y que terminar de realizarlo haya sido agradable. Hacerlo fue torturante.


¿Qué sentiste al pensar que tenías que entrar dentro de la mente de Cristo, tal como San Pablo dice?
Mi oración fue ésta: La única razón por la que hago esto es la conversión del mundo. No espero que la gente me vea, sólo deben ver a Jesús; eso es lo que pido. Y recé el Rosario incesantemente para que Nuestra Señora me guíe hasta su Hijo.Nadie, y lo digo en serio, nadie ha visto una Pasión como ésta.
Ésta es la Pasión más auténtica que hay. Y serán al menos dos mil millones de personas los que verán esta película. Ninguno de nosotros lo hizo por dinero; esto fue hecho por amor. Yo no me he llevado nada por esto. Mel no se ha llevado nada por esto. Cada uno donó todo su tiempo, y lo hizo por amor.


¿Tuviste dudas al hacer la película?
No. Es una película que tenía que hacer, incluso si fuera mi última película. Cuando Mel Gibson se reunió conmigo para hablarme del film, yo dije "¿quieres que yo represente a Jesús no es verdad?" Y él dijo: "Sí".
Al siguiente día, él me llamó e intentó dejarme fuera de esto. Y yo le pregunté: "Mel, ¿porqué estás tratando de sacarme de esto?" Él me dijo: "Porque esto podría ser el fin de tu carrera. Éste podría ser el fin de todas nuestras carreras. Necesitas entender lo que quiero hacer con esto". Y le dije: "Mira, la cosa es así: cada uno de nosotros está llamado a cargar su cruz. Si no cargas tu cruz, vas a ser aplastado por su peso. Mi respuesta final es sí". Y así sucedió.


¿Realmente no fue cómodo representar a Jesús?
Si no hubiésemos montado todo en la montaña, y lo hubiésemos hecho en un estudio, yo no hubiera sufrido como sufrí. Si no hubiera sufrido, nunca verías una actuación así en la cruz. Tuve que experimentar la sensación de estar muriendo en la cruz.


¿De verdad sentiste como si estuvieras muriendo?
Absolutamente. Sobre la cruz estaba congelándome.
No podía controlar mis manos, temblaba incontrolablemente.
Cuando me tenían en la cruz, el dolor de mis hombros estaba simplemente matándome.Tenía el hombro dislocado mientras cargué la cruz. Fui golpeado dos veces por los latigazos, varias veces recibí golpes mientras cargaba la cruz, y no puede dejarla porque era muy pesada. No había tiempo para descansar.

En el último día de filmación, hicimos el Sermón de la Montaña y fui golpeado por un rayo. La gente estaba gritando, y mi pelo estaba quemándose. Las personas que vieron esto dijeron que no vieron el rayo sino que me vieron iluminado.
Todo el proceso de hacer la película parece una verdadera experiencia religiosa...
Antes de comenzar la grabación, yo le dije a Mel: "Tenemos que asistir a Misa todos los días.
Antes de subirme a esa cruz, antes de filmar la película, necesito recibir la Eucaristía". Tuve confesiones diarias. Alguien me dijo que a veces los pecados más serios son los pecados de omisión. No amo lo suficiente, y esa frase es mía. Rezamos el Rosario. Tenía todas las reliquias que pedía y las guardaba conmigo: San Francisco de Asís, Santa María Goretti, San Antonio de Padua, San Pío de Pietrelcina e incluso Anne Catherine Emmerich, además de dos piezas de la Cruz de Cristo.


(Fuente: aciprensa.com)

jueves, 4 de marzo de 2010

Cuaresma: "Dos oraciones de conversión"


"Derriba en nosotros las altas murallas levantadas por el egoísmo, el orgullo y la vanidad. Aleja de nuestras puertas las envidias que obstruyen y destruyen la unidad. Líbranos de las inhibiciones. Calma los impulsos agresivos. Purifica las fuentes originales. Y que lleguémos a sentir como Tú sentias y amar como Tú amabas. Tú seras nuestro modelo y nuestro guía, oh Señor Jesús.
Danos la gracia del amor fraterno: que una corriente sensible, calida y profunda corra en nuestras relaciones; que nos comprendamos y nos perdonemos; nos estimulemos y nos celebremos como hijos de una misma madre; que no háya en nuestro camino obstáculos, reticencias ni bloqueos, antes bien, seamos abiertos y leales, sinceros y afectuosos y así crezca la confianza como un árbol frondoso que cubra con su sombra, a todos los hermanos de la casa, Señor Jesucristo."
Amén
(Ignacio Larrañaga)


"Padre Nuestro, que estas en el cielo, durante esta época de arrepentimiento, ten misericordia de nosotros.
Con nuestra oración, nuestro ayuno, y nuestras buenas obras, transforma nuestro egoísmo en generosidad.
Abre nuestros corazónes a tu Palabra, sana nuestras heridas del pecado, ayúdanos a hacer el bien en este mundo.
Que transformemos la oscuridad y el dolor en vida y alegria.
Concédenos estas cosas por Nuestro Señor Jesucristo."
Amén
(Fuente: sanmiguel.org.ar)

jueves, 14 de enero de 2010

Terremoto en Haití: Llamamiento de Benedicto XVI

Terremoto en Haití: Llamamiento de Benedicto XVI y datos para ayudar desde UNICEF Argentina

Sumemos nuestra oración y copiemos a nuestros contactos




Una verdadera catástrofe humanitaria, que ha dejado el centro de la capital destruido y en alerta máxima a la vecina Cuba (Enlace para ver nota).

Es difícil comprender tamaño dolor de la gente, desde aquí solo podemos humildemente expresar nuestro apoyo y pedir y elevar oraciones junto al Santo Padre Benedicto XVI que al final de la audiencia general de este miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI hizo un llamamiento"por la dramática situación en que se encuentra Haití".

"Pienso, en particular – decìa - , en la población duramente afectada por un devastador terremoto, hace unas pocas horas, que ha causado graves pérdidas en vidas humanas, un gran número de personas sin hogar y de desaparecidos y serios daños materiales.

"Invito a todos a unirse a mi oración al Señor por las víctimas de esta catástrofe y por aquellos que lloran su muerte. Aseguro mi cercanía espiritual a quien ha perdido la propia casa y a todas las personas afectadas, en distintos modos, por esta grave calamidad, implorando de Dios consuelo y alivio en su sufrimiento.

"Hago un llamamiento a la generosidad de todos, para que no falte a estos hermanos y hermanas que viven un momento de necesidad y de dolor, nuestra solidaridad concreta y el apoyo de la comunidad internacional. La Iglesia católica no dejará de activarse inmediatamente a través de sus instituciones caritativas para responder a las necesidades más urgentes de la población".
¿Cómo ayudar desde Argentina?

UNICEF ha dispuesto una línea telefónica para recibir donaciones de dinero para aquellas personas e instituciones interesadas en colaborar con las víctimas del terremoto en Haití: 0-810-333-4455

Para mayor información contactar a:
Matías Bohoslavsky, Comunicación - UNICEF ArgentinaTel.: 5093-7149 / Cel: (15) 4193-8261 / mbohoslavsky@unicef.org

María José Ravalli, Comunicación - UNICEF ArgentinaTel: 5093-7144 / mjravalli@unicef.org

martes, 12 de enero de 2010

Conocerse a sí mismo


"Conocerse a sí mismo"
de Abelardo Pithod

Esta es la conclusión de un pequeño libro, Breviario de psicología para todos, que aparecerá a mediados de año.

Conócete a ti mismo era el lema que los griegos tenían grabado en el frontispicio del templo de Delfos. Se entendía que era para conocerse como seres humanos, es decir, saber que no eran solo animales pero tampoco dioses. Que eran humanos, sometidos a la desdicha y a la muerte, la muerte del que sabe que va a morir, y que lo sabe toda la vida. La vida nos ha herido con la muerte, escribió el poeta mendocino Narciso Pereyra. Pero el conócete a ti mismo al que yo aludo, más que a esto, que es un conocimiento metafísico, es el conocerse uno tras sus máscaras, esas que nos recubren como a la cebolla sus capas. ¿Puede que el hombre esté llamado a desenmascararse para no llegar nunca a otra cosa que no sea una nueva máscara? ¿Será ésta una inútil búsqueda, una pesquisa vana de un “yo mismo” esencial pero inhallable?
C.S.Lewis escribió una novela titulada Mientras no tengamos rostro, donde plantea, aunque de otra forma, este problema. Las máscaras a las que aludo son las de los múltiples papeles que representamos, aún cuando estamos solos. ¿Qué cosa puede ayudarnos en la búsqueda de nosotros mismos, de nuestra identidad profunda, oculta por las máscaras? Es muy común hoy hablar de “mi verdad” o de “tu verdad”, lo que nos choca a los adultos, pero que apunta a algo que no es totalmente falso. En efecto, somos algo que no es nadie más que nosotros, aunque nosotros no sepamos bien en qué consiste, pero que, aún sin saberlo, buscamos.
Para la metafisica cristiana la realidad o fondo último de una creatura es su Creador. Él está más a lo hondo de uno que uno mismo; en Él nos conoceremos algún día en plenitud, tendremos el ansiado encuentro con nuestra identidad y sabremos quién verdaderamente somos. Será cuando suceda el Juicio de Jesús, dándonos la bienvenida, o Juicio particular. “El encuentro con Él es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada toda falsedad se deshace”, dice el Papa en la Encíclica Spe Salvi, 47.
Hasta llegar a ese punto veremos, por gracia de Dios, cómo van cayendo nuestras máscaras. En la ancianidad veremos desprenderse las últimas, pero seguramente no todas.
Esta cuestión plantea un desafío que Nietzche, y en su línea Heidegger y otros filósofos contemporáneos, pusieron de relieve con la expresión existencia auténtica. Hablaron de ser lo que somos. Está bien. Pero ser lo que somos es la mitad de la autenticidad. Hay otra mitad y es ser mejor de lo que somos. La autenticidad del “ser uno mismo” no la agota, porque uno, ciertamente, es lo que actualmente es, pero además debe ser aquello para lo que ha sido llamado.

(Fuente: medicoscatolicos.org.ar)

lunes, 28 de diciembre de 2009

Orientación a la felicidad en psicoterapia


Resumen de la Ponencia de la Dra Mariana De Ruschi Crespo durante las Jornadas de Psicología a la luz de la Fe, en Buenos Aires 2009



Podemos entender a la psicología como ciencia de la salud espiritual y, por ello, ciencia de la felicidad humana. La psicología permite demostrar o refutar, en su misma praxis, el “que” del hombre y de su posibilidad de ser feliz, tal como ha sido dicho por las filosofías más diversas…Este es el punto inferior de la ciencia psicológica, su verdad mínima: el “que” del hombre. Para alcanzarlo la psicología se hace dependiente de la metafísica. Pero el punto más alto de la ciencia psicológica se refiere al “como” de la salud y de la felicidad humana. A este punto se llega, en la misma línea de las verdades filosóficas, mediante la apertura de su umbral racional, por la fe, a la Revelación. En la necesidad de ofrecer orientación al hombre hacia su felicidad y a falta de indicaciones adecuadas al alcance del conocimiento natural, la psicología se apropiará el haber y las indicaciones de otra ciencia, que es la teología. Será allí que la psicología encontrará explicado el “como” de esta felicidad posible…comprobando su verdad también “experimentalmente”, en la praxis psicoterapéutica.

La experiencia de ser feliz, de vivir en Dios gozando de su Amor en medio de los padecimientos cotidianos, ha sido expresada bellamente por todos los santos. Recuerdo especialmente los términos fuertes de San Francisco de Asís, pero también las imágenes de algunos pacientes identificados con Cristo. Es, según las Escrituras, un sufrir y luchar amando, pasar tempestades y tribulaciones en compañía del Amado, despreocuparse de todo lo que no sea el amor, afirmarse en la Roca que nos salva, esconderse en la Misericordia que nos rodea. Valoro especialmente la imagen de vivir en intimidad con Dios, como en un huerto cerrado o un huerto regado, que expande desde allí su perfume. Este lenguaje poético no es ajeno a nadie que haya tenido alguna experiencia del amor benevolente, no es ajeno a los enamorados… Es un lenguaje que acerca una cierta comprensión natural de la caridad. Son imágenes muy aptas para trabajar con ellas en psicoterapia, cuando no surgen otras espontáneamente. Caridad y humildad aparecen en ellas siempre asociadas. Muestran, purifican, invitan, alientan. Toda la riqueza revelada sobre esta vida feliz ilumina “El Cantar de los Cantares”, el libro de los Salmos y en fin, todo el Antiguo Testamento, para hacer conmovedora eclosión en la persona de Nuestro Señor Jesús.

Si es la infelicidad la que trae a las personas a consultar será la persistente inclinación a ser felices y eventualmente, a ser santos porque la salud y la felicidad se identifican con la santidad, será, decía, esta inclinación, el motor de todo el esfuerzo que plantea la psicoterapia. Como ovejas sin pastor… La perseverancia con que se procuran estos encuentros laboriosos, indica el deseo de oriente para una vida feliz y cuan necesitados estamos de buen pastoreo para alcanzarla. Es tanto cuanto atrae, mueve y orienta la búsqueda de la verdad en el amor que suele prevalecer sobre la seducción de las convenciones, prejuicios y teorías pseudocientíficas en la vida de los pacientes. “Atraeré a todos hacia Mi” El Amor que siempre espera.

Por el camino de la verdad sobre si mismo, la psicoterapia deviene lugar de encuentro con la Verdad beatificante. Si el paciente carece de esa “razón ampliada” como llama el Santo Padre a la inteligencia abierta por la fe, recordemos que el camino de la verdad y el amor está exigido por la naturaleza misma y son el término natural y sobrenatural de nuestro desarrollo humano. Es decir, en todos los casos y siempre, verdad y amor están al alcance del hombre, como dones que podemos libremente disponernos a recibir en creciente plenitud. Nuestra conciencia moral no “produce” sus verdades; tampoco los procesos cognitivos “producen” la verdad, y más que encontrarla, la reciben. El amor como acto de la voluntad, propiamente, no es producido por ella, sino que le es dado. La experiencia nos permite descubrir en el amor todas las notas de lo gratuito, de que es otro quien nos hace felices. Entonces, si bien orden natural y sobrenatural se distinguen y son diferentes, existe entre ellos continuidad, porque ambos dimanan de un mismo Dios: esto es especialmente notable en la observación de la vida anímica y de un diseño psicológico preparado para la vida sobrenatural que al infundirlo lo mantiene y lo transforma con miras a su divinización.

Son enemigos de la orientación a la felicidad, propios de la patología, es decir, del dinamismo egocéntrico de la soberbia, por un lado las racionalizaciones, que vulneran la relación de la inteligencia a la verdad y por el otro el egoísmo, cínicamente promovido en nuestra cultura. Es la debilidad del amor de benevolente, a favor de las concupiscencias (debilidad de la ternura abnegada, del gusto de servir y de hacer feliz a otro desinteresadamente). Vemos este egoísmo como contrario al desarrollo de la caridad, directamente relacionada con la unión beatificante .La mayoría de los pacientes concluye con razón que sabemos poco del verdadero amor: “¡pero entonces amar, nadie ama!” “recién ahora entiendo de que se trata esto de amar” “el amor “amor” de veras, qué es? Es el sentimiento del niño que confía y se sustenta en la experiencia del bien que nadie puede quitarle, de una Creación ordenada, de un amor vigente .El niño que Jesús declaró feliz. Es la experiencia de una fuerza que margina todos los miedos salvo el bendito temor de ofender al amado. Esta libertad de todo miedo, esta incondicionalidad de nuestra entrega en la vida, se cumple con esa plenitud que permite ser feliz, sólo cuando el Amado es Dios mismo. Porque es el único objeto eterno y perfecto capaz de sostener nuestro amor y n uestra vida eterna y perfectamente. Un alma afincada en el bien amado, nada teme y se siente feliz “como un niño en brazos de su madre”. Sólo el Bien Supremo garantiza la plenitud de esta experiencia .Nos hace felices…el amor de Dios. El regreso a esta infancia espiritual requiere como primera instancia el arduo pasaje de la dinámica de egocentrismo a la dinámica del amor y la humildad.


Como terapeutas cristianos tenemos el gran oriente de las Bienaventuranzas en que el mismo Señor se presenta como modelo del Hombre Feliz. Jesús nos dice cual es el hombre feliz y como lograr esta identificación con El, feliz en su obediente filiación.

En psicoterapia, lógicamente, los temas propios de las bienaventuranzas no aparecen siguiendo ningún orden y simplemente secundamos el don del Espíritu Santo con gracias externas: sean gracia todas nuestras intervenciones terapéuticas, las explicaciones, los consejos. Tengamos a bien , sobre todo , aprovechar las “puertas de entrada” a la experiencia de Dios en nuestros pacientes : la muerte de un bebe, el nacimiento de un hijo enfermo, pérdidas sucesivas de seres queridos… verdaderos hitos en la subida a la montaña de las Bienaventuranzas. En Dios, las heridas sanan, la muerte da vida. La psicoterapia no puede operar la modificación de las facultades necesaria para alcanzar esta vida feliz porque esto es obra de Dios, pero sí puede ayudar a remover los obstáculos del miedo y las cobardías, de las concupiscencias, del egocentrismo, de la mentira, de la tristeza y la desesperanza provenientes de la soberbia y sus secuelas en el alma, que debilitan la fuerza del amor. El amor verdadero quiere abrazar el dolor, evita la ira y procura la paz; el amor humano quiere prepararse al amor de Dios con estos actos de amor que ya lo inician.

Ejemplifico con el caso de una mujer excesivamente atenta a los mínimos males y males aparentes en su entorno que puedan afectarla a ella o a sus hijos. Sufre permanentes sentimientos de amenaza y una tendencia a responder con ira ingobernable, notablemente inadecuada e ineficaz. El egocentrismo, que promueve su irascibilidad exacerbada, se acompaña de una notable posesividad en sus relaciones. Es inteligente y formada. Padece desde hace años una enfermedad autoinmune en la que su cuerpo parece replicar contra si mismo las conductas defensivas extremas que ella practica vehementemente. Un buen día está en juego la vida de un hijito y ella tolera muy mal su internación: se desata en acusaciones y luchas estériles contra médicos y enfermeras. Sobre todo rivaliza e intenta imponer sus criterios, muchas veces razonables. Su clínico, preocupado por su salud, la deriva a terapia. Aprovecho su intenso amor de madre. La terapéutica consiste en rectificar el funcionamiento de su irascibilidad y ponerlo al servicio del amor. Le presento el valor de la mansedumbre, y también la oportunidad de hacerse fuerte en el dolor aceptado, aprendiendo a encontrar consuelo en la Cruz. ¿Cómo pasar de su dinámica defensiva egocéntrica a la dinámica del amor? La acompaño a descubrir que el amor es su fuerza y que no hay otra verdaderamente “fuerte”. Se ejercita en retener o guardar la agresividad para ponerla a disposición del amor. En lugar del enojo, el sufrimiento que profundiza y hace fecundo el amor. Representa imaginativamente varias situaciones que “disparan” su habitualidad egocéntrica y violenta: una por una , las fue transformando interiormente , a veces deseando la mansedumbre que iba haciéndose virtud en ella, a veces en unión a Jesús crucificado, a veces “envolviendo “ en el más puro amor a su hijo , esta lucha por su salud. Depone el miedo y el sentimiento de ser frágil y estar rodeada de enemigos, mediante una observación más cuidadosa de la realidad. El secreto fue purificar y fortalecer su intenso amor de madre. Pudo llegar a decir, en un tiempo tan difícil de su vida : “soy feliz”.

La Subida al monte de las bienaventuranzas coincide con la Subida al monte Calvario, por esta inclusión del sufrimiento en la caridad, subida que nos ubica ante estaciones sucesivas o delante de distintas puertas. La primera puerta la abre el amor alentando el desprendimiento de los egoísmos, de las vanidades, las pasiones o la queja ante circunstancias adversas que solo piden una aceptación sencilla. Una segunda puerta, que también le corresponde abrir a ese amor verdadero, es la conciencia y dolor de las propias faltas como purificación. Infidelidades, malos tratos, mentiras, abusos. El corazón del terapeuta responde con un “bienaventurados los pobres” o un “bienaventurados los que lloran” Es el mismo Jesús quien invita a caminar con El.

Al referirme a “puertas”, indico situaciones interiores, puertas naturales y sobrenaturales a la felicidad, situaciones que operan una cierta interiorización de la vida psíquica favorable a su divinización por la Caridad. Por puertas naturales me refiero a situaciones anteriores a la conciencia de la presencia de Dios en nuestra vida, experiencias de unión personal a un bien que es verdadero y bello. Doy un breve ejemplo: una paciente de unos 27 años imagina que recorre una pradera y se queja de aburrimiento… no hay nada que valga la pena, es todo igual…pasto, aire abierto, pájaros …. ¿Pájaros? ¿Cuáles? Le pido que se detenga, que al detenerse contemple los movimientos de uno solo de esos pájaros… Los pájaros son aburridísimos también….pero hay un pajarito que salta, un poco pesado, está tranquilo. Silencio….el sabe que en esta pradera hay comida para él y un nido para descansar…es muy buena su situación. Valió la pena detenerse…no hay ya nada de aburrimiento, hay una atención absorta en la escena elocuente. La paciente goza del bien que expresa este pájaro. Hay un amor incipiente a este bien hasta ahora desconocido. Partiendo de la iluminación de la imagen se alcanzó una percepción inteligente de una realidad ordenada que se ofrece como la vida misma, como un don, como un orden natural que sostiene, que es bueno y confiable. Surge un amor a este bien que se encarna en sentimientos de ternura y tranquilidad, pero sobre todo de confianza. Sugiero a la paciente que se identifique, salvando las distancias, con este pájaro. La gran novedad en su vida anímica es justamente la confianza: la paciente, tensa y exasperada en el encierro de sus fantasías, e invenciones mentales, incapaz de producir un orden verdadero y confiable, sufre insatisfecha su tristeza y su anémico cansancio por no haber descubierto ese orden dado en la Creación y en su propio ser que le permite sentirse sostenida y luego desplegar una funcionalidad que necesita esta condición previa para su accionar… Es la experiencia de la Providencia, desde una contemplación terrena, experiencia incipiente del amor y la gratuidad que la terapia se ocupará de desarrollar Dios mediante. Pero ya hemos dado un paso fuera de la situación patológica. Cuando el alma está encerrada en la observación de sus propios datos, interpretándolos hasta extenuarse, cuando la vida propia y ajena es bien de uso, espejo para las ilusiones y desilusiones narcisistas, la realidad se cierra, no remite ya a ningún bien espiritual, pierde todo valor analógico: la naturaleza y la realidad se clausuran como puertas a Dios y a la felicidad. En psicoterapia esta orientación a la felicidad por el camino de las analogías, se realiza invitando a la contemplación mediante el recurso a las representaciones conservadas en la imaginación. Las realidades naturales son un riesgo o una oportunidad para la salud: son una oportunidad si me mantengo en la línea de mi naturaleza, si eventualmente acepto sufrir por mantenerme en esta línea de la verdad en el amor. Hay pues un acercamiento natural al espíritu de las bienaventuranzas. Sin embargo, sólo sobrenaturalmente se puede entrar en ellas y desde allí relacionarse en plena salud y libertad con Dios y con el prójimo. La realidad, como vimos, o se abre como puerta a Dios o se cierra sobre si misma cuando uno busaca en si mismo,o en los dictados del mundo, todas las referencias.

La orientación a la felicidad incluye por parte del terapeuta, indicar y mostrar los bienes amables, mediante el recurso al arte, los cuentos, poesías y parábolas, elegidos e interpretados en sintonía con el Evangelio. Pero importa sobre todo estar atento a las expresiones e imágenes que elige el paciente, su estilo, su logicidad o su falta de ella, sus falacias, como emergentes del idealismo imperante en la cultura… Habrá que detenerse ante frases tales como “dispongo de mi propia vida” “tengo derecho a ser feliz” “soy dueño de mis decisiones” .Como medio del terapeuta para conocer a su paciente, la “manifestación de los pensamientos” es fundamental y la comunicación verbal, abierta a todos sus recursos, es el medio terapéutico primordial. Sin embargo ocurre que el paciente no sólo selecciona lo que quiere trasmitir u omitir sino que no puede trasmitir aquello que no entiende, porque los contenidos requieren una cierta inteligibilidad que permita su verbalización. Por esto es óptimo recurrir, para su acercamiento a la verdad, a esas imágenes donde la racionalidad se prepara, donde las verdades alcanzadas se guardan, donde toda preparación de la experiencia o toda experiencia incompleta se conserva, donde se atesoran los recuerdos o las analogías de lo vivido, donde la creatividad, apuntalada por la conducción terapéutica, cumple con su función natural de encauzar, desde la sensibilidad, la búsqueda de la verdad. Luego, con la rectificación de la sensibilidad por intermediación de las imágenes adecuadas, toda ella se prepara para subordinarse a la racionalidad que la requiere, para servirla en el camino hacia la espiritualidad plena y proveerla de sus recursos en el regreso hacia las obras que encarnan la vida del espiritu.
Para la indagación de la situación del actual del paciente, de su punto de partida en el camino hacia la felicidad, bien puede aplicarse el test desiderativo como evaluación del oriente valorativo del paciente, de su conciencia de libertad y capacidad de gobierno de sí, de su conocimiento o desconocimiento de sí mismo y de los valores espirituales en sí y para él. El paciente manifiesta aquí cuales y de que calidad son sus ideales y a que disvalores, temores o debilidades los contrapone. Luego de una discusión exhaustiva de estas elecciones o identificaciones, el mismo paciente intentará modificarlas, elegir otras más acordes con su particularidad y la particularidad de su vocación, a la luz de la verdad y del amor.


En todos los trances del camino , la psicoterapia ha de vérselas especialmente con la dimensión afectiva porque se trata de mover al paciente siempre a un bien más digno de ser amado con el amor más puro y benevolente posible. Existe la tendencia natural de integrar lo emocional a lo voluntario. Pero sentimiento y voluntad deben identificarse siempre y cuando la identificación esté fundada en el bien y en la verdad. Este trabajo de ordenación de la naturaleza, imprescindible para una ascética que permita la vida feliz, es también tarea de la psicoterapia: habrá que teorizar lo imprescindible, según la particularidad de cada cual, habrá que alentar al bien arduo, con imágenes bellas y verdaderas, alentar avivando la conciencia de la belleza de las propias posibilidades de amar y de hacer más buena, verdadera y bella la propia vida y la de los demás. Creo que es necesario aplicarnos más a la verdad vislumbrada y a los amores benevolentes sentidos, para darles mayor y mejor presencia en nuestras vidas. Sea la psicoterapia oportunidad para esta amplificación del amor y de la verdad en la propia vida, especialmente cuando se trata del mismo Dios que nos ofrece la experiencia de su Ternura.

Generalmente, las experiencias del consuelo divino se olvidan o ha sido sumamente fugaz su consideración por parte de los pacientes. Le cabe a la psicoterapia recuperarla, amplificarla, darle el sitio que le corresponde en sus vidas. Lo seres humanos volvemos, después de estas experiencias sobrenaturales, rápidamente, a la exterioridad, frivolidad y sensualidad anteriores, pero perdiendo la intensidad de gozo y la certera orientación a la felicidad que nos deparaba la consolación. Si rescatamos estos momentos en psicoterapia, estos “relámpagos” de lo infinito, atesorados por la memoria, serán un lugar bendecido por la presencia de Dios, un lugar de interioridad, que ha de recuperarse y desde donde se podrá comenzar a caminar en la vida bienaventurada que es siempre vida vivida desde lo interior. Menciono aquí el caso de una paciente bautizada y relativamente formada en la fe pero alejada de todo compromiso y experiencia. Enferma de cáncer, en un momento de profundo despojamiento de todo lo que la ataba a su cotidianeidad, sintiéndose sola y desvalida, recibe la gracia del consuelo divino: nada le importa, Dios la ama y esto es superior a todo bien. Confiesa que mil veces prefiere estar enferma con El, que sana sin El. Luego, llega su curación y sabe que esto también es un regalo de la Providencia: nuevamente experimenta que está en Sus Manos y que ello tiene una dulzura inaudita y preferible a todo. Sin embargo todo vuelve al orden mundano junto a su pareja diez años menor que ella, que finalmente le es infiel y la abandona. Es entonces que comienza su terapia en un estado de profunda perturbación y congoja. Superficialmente toca cuestiones relacionadas con su fe. Una noche sueña que llora y se despierta llorando, pero interpreta su sueño explicándose que debe ser el dolor por la ruptura con su novio. Le sugiero que regrese imaginativamente a su sueño y se vea allí llorando…Es entonces que aparece con toda vivacidad el recuerdo del consuelo de Dios, aún con mayor intensidad y gozo que en el tiempo de su enfermedad. Enterada de esta experiencia, procuro ayudarla a darle toda la expansión que merece. Luego de esta sesión todos sus trabajos imaginativos, sea cual sea la temática, incluyen el contenido de esa experiencia espiritual que ha de mantenerse vigente para reorientar su vida.

Si la virtud que nos da acceso a Dios, la virtud de la vida feliz y que permite llamar virtud a las otras virtudes, es la caridad, todo amor, si es amor ordenado, está participado del Amor del Creador y prepara y acerca a la Caridad. Porque todo amor analoga bajo algún aspecto a la Caridad, merece nuestra atención especial en psicoterapia. Además ,es en la Caridad que el terapeuta puede dar a su paciente el amor de Dios, amarlo como es amado por Dios, permitirle al paciente esa misma experiencia en su relación con nosotros, inferiores como somos al tesoro de la gracia que llevamos y entregamos Así, de algún modo, comunicamos la bienaventuranza. La bienaventuranza referida a la misericordia es nuestra propia y especial “orientación a la felicidad” como terapeutas. El amor a nuestros pacientes es curativo, tanto más curativo cuanto más misericordioso. La miseria de ellos nos purifica y nos santifica, nos hace encontrar medios fecundos e inteligentes para darles ayuda. Todas las obras de misericordia están a nuestro alcance como terapeutas: enseñar, aconsejar, corregir, perdonar, consolar, sufrir con paciencia sus defectos y rezar por ellos. Saber esperar, confiando en la Voluntad de ese Pastor en cuyo nombre pastoreamos, descubrir la imagen y semejanza escondida, amar la divina bondad, verdad y belleza en acto o en potencia en el prójimo, amarla con amor benevolente, removiendo los obstáculos intelectuales y afectivos para orientarlos a Dios. Esta ejemplaridad a la que aspiramos como terapeutas es para ellos parte de la misma terapia .Por este mismo camino han de encontrar nuestro pacientes, con la gracia de Dios Misericordioso, y el auxilio de María , la vida feliz.

miércoles, 23 de diciembre de 2009