El Evangelio

Evangelio según San Juan 15,26-27.16,12-15.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."

viernes, 31 de julio de 2009

Eventos: Jornadas de Psicología a la Luz de la Fe



UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA
"Santa María de los Buenos Aires"
Edificio San Alberto Magno (Subsuelo)
Auditorio Santa Cecilia
Alicia Moreau de Justo 1500 – C.A.B.A.

JORNADAS DE PSICOLOGÍA
A LA LUZ DE LA FE
2009

“TODOS LOS HOMBRES
BUSCAN LA FELICIDAD”

Fundación metafísica
del dinamismo humano y Psicología.
2 y 3 de octubre de 2009


VIERNES 2 DE OCTUBRE
De 15 a 16 hs. Inscripción

(11) 15-4093-1072
No es necesaria la inscripción previa.

Informes:



Actualidad Católica: Año Sacerdotal


La parroquia Santa Catalina de Siena de la ciudad de buenos Aires edita mensualmente un boletin informativo. De allí extraemos el siguiente comentario.


"Benedicto XVI ha resuelto convocar oficialmente un "Año Sacerdotal" en ocasión del 150 aniversario de la muerte de Juan María Vianney, cura de Ars, Santo Patrón de todos los sacerdotes del mundo. El objetivo es promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo.
En este momento de manifiestas infidelidades de algunos ministros de la Iglesia, caemos en la tentación de dejarnos llevar por el escándalo y el abandono. Resaltamos las debilidades de nuestros pastores en lugar de renovar el reconocimiento gozoso de la grandeza del don de Dios reflejado en magníficas figuras religiosas plenas de amor a Dios y a las almas. Y no necesariamente sean figuras intelectualmente brillantes. Sabemos que el Santo Cura de Ars no lo era, ya que hasta su ordenación sacerdotal estuvo en juego por este motivo. Pero el amor siempre es más fuerte, como surge de su dicho frecuente: "El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús". Necesitamos pastores que sepan hacernos sentir el amor misericordioso del Señor; que tengan un sentido de obediencia ejemplar, para que en los momentos que no se sientan a la altura de su misión - que inexorablemente vendrán - rechacen la tentación de abandonar las responsabilidades del ministerio. Con mucha humildad y profunda fe sabrán que: "El mismo Dios que dijo: "Brille la luz en medio de las tinieblas", es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo" (2 Cor. 4,6). Queremos sacerdotes - como dice el Papa - que no se resignen a ver vacíos sus confesionarios ni que se limiten a constatar la indiferencia de los fieles a los sacramentos. En la Francia revolucionaria del Santo Cura de Ars, la confesión no era ni más fácil ni más frecuente que ahora. Sin embargo él logró que sus parroquianos redescubriesen el significado y la belleza de la Penitencia Sacramental mostrándola como una íntima exigencia de la presencia eucarística.Queremos sacerdotes que amen y sean amados.

(Fuente: santacatalina.org.ar)

jueves, 30 de julio de 2009

Palabras de Vida: Enseñarás a volar



"Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo...

Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño...

Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida...

Sin embargo...en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño...
perdurará siempre la huella del camino enseñado."
(Madre Teresa de Calcúta)

martes, 28 de julio de 2009

Libro recomendado: "Pensamientos sanadores" de Anselm Grün


Monje y sacerdote benedictino alemán, nacido en 1945. Es doctor en Psicología, Teología y Ciencias empresariales. También es consejero espiritual y director de cursos de oración y meditación. Vive en la abadía de Münsterschwarzach (Alemania), de la cual es prior.

El padre Grün revaloriza la sabiduría de los antiguos monjes y Padres del desierto, armonizándola con los conocimientos de la psicología moderna.

Conjuntamente con su labor administrativa, desarrolla diversas actividades de orientación terapéutico-espiritual para sacerdotes y religiosos, y acompañamiento espiritual de numerosas personas que se acercan a la abadía o lo siguen a través de sus escritos, ya que es reconocido como uno de los autores de espiritualidad más fecundos y populares de hoy.

Pensamientos sanadores es un conjunto de reflexiones sobre la importancia del encuentro, la gratitud, la armonía y la atención en el feliz desarrollo de nuestra vida.

Reflexión: A quienes Dios ayuda


Vive tu vida al maximo.

Aprovecha al máximo cada hora, cada día y cada época de la vida.

Así podrás mirar al futuro con confianza y al pasado sin tristeza.

Sé tú mismoPero sé lo mejor de ti mismo.

Ten valor para ser diferente y seguir tú propia estrella.

Y no tengas miedo de ser felizGoza de lo belloAma con toda el alma y el corazón.

Cree que aman, aquellas personas que tú amas.

Olvídate de lo que hayas hecho por tus amigos y recuerda, lo que ellos han hecho por ti.

No repares en lo que el mundo te debe y fíjate en lo que le debes al mundo.

Cuando te enfrentes a una decisión, tómala tan sabiamente como te sea posibleLuego olvídala.

El momento de la certeza absoluta nunca llega.

Sobre todo recuerda, que Dios, ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.

Actúa como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios.

Vive cada día a plenitud.


(Autor desconocido)

lunes, 29 de junio de 2009

La Psicología ante la Gracia (Introducción al tema)





El presente artículo está basado en las Jornadas de Psicología realizadas los dias 8 y 9 de Agosto de 2008 en la Universidad Católica Argentina a las cuales pude asistir. La autora es la Lic. Zelmira Seligmann, una de las organizadoras de este evento.

Autor: Zelmira Seligmann
Fuente: Jornadas "Psicología ante la Gracia-La confianza en la Gracia"
Fundamento y guía principal de la tarea del Psicólogo

La confianza en la Gracia

Hoy en día la Psicología, cumpliendo de alguna manera el proyecto nietzscheano de “señora de las ciencias”, aparece en todos los ámbitos donde se mueve el hombre mismo. Por eso nos referiremos a la tarea del psicólogo en un sentido amplio, en las diversas áreas en que se requiere generalmente su presencia, en las distintas situaciones a las que se enfrenta, y en las que los demás ponen exageradas expectativas respecto de la resolución de problemas. La Psicología se ha forjado, en el mundo actual, para el común de la gente –y hasta en muchos de ámbitos académicos una cierta imagen de omnipotencia. Y hasta en los ambientes más religiosos ha penetrado reemplazando la verdadera vida espiritual y la mística cristiana. Esto no nos extraña, ya que es heredera de la filosofía moderna, y realiza sus ideales antropocéntricos de superioridad de la ciencia humana y de su método. Por eso vemos que pretende dar pautas indiscutibles de conducta: en la educación, en la salud y la enfermedad, en las crisis vitales, en el discernimiento vocacional, en la elección profesional, en las relaciones familiares, institucionales, sociales, etc. Y todavía más, muchas veces se le exige al psicólogo hacer pronósticos certeros sobre la vida entera de una persona, con una proyección de futuro más propia de Dios que de los hombres. Debido a esto, hablaremos del psicólogo como aquel que se enfrenta a un hombre que ciertamente no se encuentra en el estado de naturaleza íntegra (donde la mente estaba sometida a Dios), pero tampoco totalmente corrompido como pretende Lutero y el protestantismo, Freud y el psicoanálisis, y también muchas corrientes de psicología de raíz moderna. Nuestra posición se ubica en el reconocimiento del hombre que posee una naturaleza caída, con un severo desorden en su personalidad, pero que tiene la posibilidad de ser restaurada y sanada por la gracia. El hombre no puede llegar a su plenitud como hombre, si no es por la gracia. No puede llegar a ser plenamente “sano” y ordenado psíquicamente, si no es con la ayuda de la gracia. Por eso el psicólogo en su tarea, debe confiar en la gracia, es decir, deber tener fe en la realidad de la gracia de Dios, en su efectiva acción en el alma y en su dinamismo, que la eleva al fin último sobrenatural. Y esto plantea también un tema polémico y urticante para muchos –aún entre los psicólogos católicos y es si el psicólogo es mejor si tiene fe, y hasta si es bueno que de testimonio de su fe. ¿Es lo mismo un psicólogo con fe, que uno sin fe? ¿Es mejor un psicólogo que confía más en la omnipotencia de la Psicología que uno que confía en el poder de la gracia de Dios y trata de ser un buen instrumento? Pero avancemos en el desarrollo de los temas e iremos develando estas cuestiones.
Fuente: Catholic.net

miércoles, 24 de junio de 2009

Nota: Psicología y fe católica




La Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Cuyo, organizó un posgrado sobre el tema “Psicología y Religión: hacia una integración”, destinado a profesionales de la salud, estudiantes y religiosos. La última conferencia estuvo a cargo de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis, quien habló sobre “Psicología y fe católica”. Algunos de sus conceptos los ofrecemos a continuación.

* Toda psicología, lo reconozca o no, supone una antropología. Desde esa perspectiva intentaremos desarrollar el amplísimo tema que se nos ha asignado.

* La fe nos propone verdades que sin contradecir a la razón, la iluminan desde un plano superior, sobrenatural. Son los misterios revelados por Dios al hombre sobre la naturaleza divina y humana. La primera de esas grandes verdades es la de nuestra condición de creaturas, semejantes a nuestro Creador. Fuimos hechos así -de la nada- por amor y para poder amarlo.

* Por nuestra intrínseca limitación de creaturas, podemos hacer de nuestra pequeñez un refugio defensivo que nos coarte la vida y la humildad deja de serlo para convertirse en su falso sustituto: la pusilanimidad. Y en el otro extremo, el anhelo de excelencia puede desordenarse y retorcido sobre sí mismo transformarse en la falsa magnanimidad: la soberbia.

* La segunda de las grandes verdades antropológicas es un desarrollo particular de la primera. Como creaturas semejantes a nuestro Creador, no somos seres solamente corpóreos, sino también espirituales, cuerpo y alma y, por lo tanto, inteligentes y libres.

* La tercera verdad antropológica se vincula también a la primera. El ser humano es al mismo tiempo persona individual y ser social. Así es imagen de Dios y así está destinado a parecerse a Dios en el amor, que es el sentido de su vida. Dios agrega un don sobrenatural de divinización del amor humano -que llamamos caridad- que le permite al hombre responder libremente al infinito amor de Dios y así alcanzar aquella plenitud del amor humano a que nos hemos referido. Fe, esperanza y caridad, tres dones sobrenaturales sin los cuales la antropología cristiana resultaría una pretensión desmesurada.

* La cuarta verdad sobre el hombre nos enfrenta con el misterio del mal moral y del sufrimiento. Siendo seres creados por un Dios infinitamente bueno, ¿cómo es posible que exista entre nosotros una tendencia al mal, que es en definitiva la mayor causa de nuestros sufrimientos? El misterio, revelado, es que nuestra naturaleza original sufrió una terrible caída, por nuestra propia culpa. Y que ante esa caída la respuesta de Dios fue un acto de amor infinito, que jamás hubiéramos podido imaginar. Distinguir entre el bien y el mal moral y reconocer lo que haya en nosotros de culpa, de responsabilidad por el mal consciente y voluntariamente elegido, no es por lo tanto un proceso enfermizo, sino el comienzo de nuestra curación. Es la esperanza que nos brinda Jesucristo y no conduce a la amargura y al desprecio por sí mismo, sino a la alegría de una vida auténticamente renovada. Es la quinta verdad que nos propone la antropología cristiana. Vivimos nuestra vida presente en el tiempo y por consiguiente en el cambio, de sentido creciente al comienzo y luego declinante hasta que llegamos a nuestra muerte corporal. Pero ese no es el fin de nuestra existencia. Estamos destinados a trascender el tiempo y alcanzar nuestra vida futura y definitiva en la eternidad. Ser cristiano es vivir esta verdad de fe en la esperanza, anhelo y confianza plena en el amor de Dios triunfante.
Fuente: aica.org