El Evangelio

Evangelio según San Juan 15,26-27.16,12-15.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."

miércoles, 28 de julio de 2010

jueves, 8 de julio de 2010

Retiro de sanidad


miércoles, 7 de julio de 2010

Vida Espiritual: La Paz Interior







La mayoría de las personas no tienen paz ni estabilidad interior. Viven tan dispersos en las cosas del mundo que confunden lo que tiene con lo que son. Yo puedo tener dinero, pero no soy dinero... Puedo tener ambiciones y deseos, pero no soy esas ambiciones y deseos. Cuando una persona confunde lo que es con lo que desea es cuando se empieza a perder la paz interior...Para la vida espiritual es fundamental mantener una actitud de sosiego, de serenidad y de quietud, en medio del mundo en el que vivimos. Lograr esto es difícil, pero es imprescindible si queremos dejar que el Espíritu de Dios haga su obra en nosotros.El stress de la vida diaria nos lleva a ser personas dispersas, nerviosas, a vivir fuera de nosotros mismos, personas superficiales que siempre vamos buscando nuevas sensaciones.Ni que decir tiene que esto para la vida espiritual es lo más negativo que podemos tener.Hay que ir a lo hondo de nosotros mismos. Cuando profundizo en mí mismo es mi verdadero yo quien entra en contacto con el Dios verdadero. Si me muevo sólo en aspectos superficiales de mi personalidad no lograré nunca estar en contacto con el Señor. Estaré quizá en contacto con mi inmadurez y frustraciones, con mis ansias de querer ser alguien que no podré llegar a ser...Cuando yo entro en mí mismo, me encuentro con los demás desde la verdad de lo que realmente soy, y puedo descubrir al otro como ser humano.Para llegar a esa paz interior, a ese encuentro consigo mismo, es necesario varios elementos:1. Evitar los ruidos, los escándalos y las tensiones. Buscar un lugar donde podamos encontrar la paz que reconforte nuestro espíritu.2. Llevarnos bien con nuestro cuerpo. No someterlos a excesos de ningún tipo, cuidarlo; hacer algo de ejercicio diario. Hay que ir quitando tensiones musculares y tener suficiente descanso.3. Buscar el sosiego psicológico. Miedos, ansiedades, conflictos internos, influencias negativas de otras personas en nuestra psicología... todo ello debe de ser superado en un proceso de transformación interior.4. Llegar a la serenidad del corazón. "Lo que sale del hombre, eso sí le hace impuro. Porque de dentro, es decir, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los asesinatos, los adulterios, la codicia, las maldades, el engaño, los vicios, la envida, los chismes, el orgullo y la falta de juicio. Todas estas cosas malas salen de dentro y hacen impuro al hombre. " (Mc 7, 20-23) El silencio profundo es la ausencia del egoísmo.Es este silencio del corazón el que nos capacita para ver a Dios: "Felices los limpios de corazón porque ellos verán a Dios". (Mt 5,8) y nos capacita también para ver al hermano desde la verdad, para acogerlo tal y como es, sin proyectar sobre él nuestras ilusiones o nuestras frustraciones, o nuestras tentaciones de dominio. Este sosiego del corazón nos capacita para amar; un amor adulto y verdadero.El Espíritu de Dios va haciéndonos, pero nosotros también tenemos que poner de nuestra parte.Es necesario una disciplina personal, comunitaria y ambiental.Jesús sabía equilibrar soledad y servicio. Cada uno de nosotros también tenemos que tener esas dos dimensiones en nuestro caminar diario. Tenemos una cierta necesidad de soledad. Cada uno debe encontrarse a solas con Dios (en el desierto, decían los antiguos).Cuando hemos llegado a la paz interior hemos logrado poner en dirección de Dios todas las fuerzas, todas las capacidades, todo el corazón. Llegaremos a amar sin medida a quien nos ama desmesuradamente.Tener paz interior es tener a Dios como la única tierra en que hemos sido plantados, en la que crecemos y en la que damos frutos.La paz interior no es inactividad. Tampoco es la ausencia de sufrimientos: no hay verdadera paz interior sin cruz. Se puede sufrir mucho y crecer en paz interior.Tener paz interior es descubrir a Dios como Dios y a los seres humanos como hermanos.






(Fuente: buzoncatolico.es)

jueves, 17 de junio de 2010

jueves, 3 de junio de 2010

PSICOLOGÍA CRISTIANA: CUERPO Y ALMA DESDE UNA PERSPECTIVA CATÓLICA


Una relación armoniosa es posible

ROMA, domingo, 21 de junio de 2009.
De primeras, la psicología y la fe pueden parecer socios inverosímiles, pero son compatibles, según una reciente publicación de una revista profesional de psicología.
De hecho, la psicología necesita un concepto de persona humana que pueda describir adecuadamente qué es lo que son nuestro cuerpo y alma y cómo se relacionan. También ayuda el reconocer que los seres humanos tienen deseos tanto naturales como trascendentes.
Esta es la afirmación de inicio de la recientemente publicada "edición católica" de la revista: "Edification: A Journal of the Society of Christian Psychology" (V. 3.1).
Esta edición se ha confiado al Instituto para las Ciencias Psicológicas (IPS), una facultad de psicología en Arlington, Virginia.
El antiguo miembro del profesorado, Christian Brugger, ahora profesor en el Seminario Teológico San Juan María Vianney, participa como redactor invitado y escribe el ensayo introductorio sobre el que se basan muchas de las aportaciones que siguen a continuación.
En su artículo, Brugger precisaba que, dado que el fin de la psicología clínica es ayudar al ser humano a prosperar en términos de salud mental personal, resulta útil comprender la naturaleza de la persona humana basándola en una sana antropología.
Como seres humanos, explicaba, podemos levantarnos sobre las percepciones y emociones del cuerpo porque somos más que seres corpóreos y nuestra facultad de razonar no es un órgano material.
Esto significa que la psicología cristiana garantiza la libertad humana para la autodirección racional y la libre elección en cuanto facultad inmaterial no determinada por leyes físicas causales, concluía Brugger.
El peligro, con la extendida negación de las ciencias sociales laicas de la naturaleza inmaterial de nuestra razón, es que no sólo abre la puerta a las afirmaciones del determinismo radical, sino que también niega la dimensión espiritual de la persona humana, afirmaba Brugger.

Posturas en contraste

Paul C. Vitz, del IPS, destacaba algunas de las diferencias entre la postura cristiana ante la psicología y la visión laica en su ensayo titulado: "Replantear la Teoría de la Personalidad desde una Perspectiva Cristiano Católica".
Vitz observaba que una interpretación cristiana de la personalidad comienza asumiendo que Dios existe y que es una persona con la que se está en relación. Si un psicólogo acepta la existencia de Dios y la validez de la dimensión religiosa de la vida, esto tiene la ventaja psicológica de permitirle tratar a un cliente religioso de forma más honesta y con un mayor respeto.
Mucho de la moderna teoría laica de la personalidad, sin embargo, es reduccionista y asume que la experiencia religiosa y los ideales morales son causado por fenómenos subyacentes más bajos, explicaba Vitz. De esta forma, en la postura freudiana, el amor se reduce al deseo sexual; el deseo sexual a fisiología; y la vida espiritual o los ideales artísticos se reducen a impulsos sexuales sublimados.
En contraste, según Vitz, la postura cristiana es construccionista. Esto significa que acentúa los aspectos más altos de la personalidad como conteniendo, y en ocasiones causando o transformando, los aspectos más bajos.
Es, por tanto, un método sintético, que aúna las cosas en un patrón integrado, mientras que el pensamiento reduccionista es analítico. Vitz admitía que un buen análisis es un requisito importante. Sin embargo, mucha de la psicología moderna se ha limitado sólo a este análisis reductivo, sin un concepto integrado de la persona humana.
Vitz también destacaba el contraste respecto a la teoría de la personalidad. Gran parte de la postura laica considera la personalidad como un autónomo aislado. El cristianismo, por el contrario, no asume que la meta de la vida sea la independencia y, en su lugar, da un papel central a las relaciones.
"El cristianismo postula la interdependencia, y el mutuo aunque libremente elegido cuidado por el otro, como el tipo primario de relación adulta", comentaba Vitz.

Redescubrir la virtud

Reclamar una visión de la persona humana basada en la virtud es el tema del ensayo "Un Psicología Cristiano Católica Positiva: un Acercamiento a la Virtud", de los miembros del IPS Craig Steven Titus y Frank Moncher.
De hecho, los filósofos clásicos, como Aristóteles, basaron su visión psicosocial desde el punto de vista de la teoría de la virtud, afirmaban.
Dicha postura estudia la correlación potencial entre el bienestar psicológico y la bondad ética que se despliega en las principales virtudes. Esto contrasta con algunas posturas laicas de la psicología que consideran la salud mental como una simple ausencia de desorden.
Titus y Moncher comentaban que es necesario un nivel básico de cada una de las principales virtudes para ser considerado psicológicamente sano o tener un buen carácter. Por eso, "la psicología cristiana debe buscar no sólo la reducción de los síntomas sino también el crecimiento en las virtudes adquiridas".
En un ensayo a parte, Moncher consideraba las implicaciones de las premisas antropológicas específicamente católico cristianas para la psicología en una aportación titulada: "Implicaciones de la Antropología Católica para la Evaluación Psicológica".
Es importante, afirmaba, que un psicólogo tenga en mente una antropología teológica y filosófica plena al evaluar al cliente, y también que, interiormente, tenga la curiosidad de comprender la visión del mundo y el sistema de valores del cliente.
Con demasiada frecuencia, sin embargo, el conocimiento referente a las realidades trascendentes, normas morales, belleza estética, y al desarrollo de la virtud es típicamente excluido por los métodos clínicos tradicionales.
Moncher también comentaba que la apertura a la antropología cristiana resulta especialmente importante cuando se trata de tareas como evaluar a candidatos a entrar en el sacerdocio o en la vida religiosa, o en la labor de los tribunales católicos que deben examinar la validez de los matrimonios y la capacidad de las personas de dar su pleno y libre consentimiento en sus votos matrimoniales.
Vocación

Los miembros del IPS Bill Nordling y Phil Scrofani se ponían al otro lado de la mesa y consideraban qué significa para un médico la postura católica en su ensayo, "Implicaciones de una Antropología Católica para el Desarrollo de un Acercamiento Católico a la Psicoterapia".
Explicaban por qué el concepto de vocación es útil cuando se aplica a una carrera profesional como la de terapeuta.
"Para un cristiano, convertirse en terapeuta puede ser la respuesta a una llamada única de Dios a proporcionar servicio médico mental a clientes que sufren", escribían.
Bajo este prisma, la tarea del terapeuta no sólo implica una relación terapéutica con el cliente, sino que es una relación que va más allá del negocio. "El ver la profesión que han elegido como una vocación personal le motiva no sólo a observar de modo concienzudo su ética profesional, sino también a practicarla de acuerdo con los principios éticos católicos", añadía Nordling y Scrofani.
Esta concepción del terapeuta basada en la vocación también le servirá para motivarse cuando el trabajo con un cliente sea difícil, o cuando se requieran sacrificios de tiempo o dinero.
El concepto de vocación no sólo orientará al terapeuta en la comprensión del cliente y de su tratamiento, sino que le guiará también en la comprensión de que el cliente está encajado en una familia, en una cultura y, en ocasiones, en una tradición religiosa.
"Este acercamiento a la psicoterapia demuestra un profundo respeto por la diversidad comenzando por el principio fundamental de que el cliente es una persona única e irrepetible hecha a imagen de Dios", comentaba Nordling y Scrofani.
"Además, en última instancia, es un imperativo moral permitir al cliente que haga elecciones libremente que le autodefinan de acuerdo a su conciencia".
Al concluir su aportación, los autores especifican que un acercamiento a la psicoterapia así conformado antropológicamente no debe concebirse como opuesto a la ciencia de la psicología.
Por tanto, los métodos terapéuticos serán elegidos de acuerdo a su probada eficacia.
También concedían que el foco primario de un terapeuta debe seguir siendo el funcionamiento psicológico del cliente, dejando los temas espirituales más específicos al clero y a los directores espirituales.
En general, la revista presenta ideas provocadoras sobre cómo una antropología basada en el cristianismo puede proporcionar valiosas aportaciones sobre la condición humana.


(Fuente: zenit.org)

miércoles, 19 de mayo de 2010

El significado de Pentecostes


Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio. Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces, que los Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús; para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia íntima con Él. La Fiesta de Pentecostés es como el "aniversario" de la Iglesia. El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas las naciones. Es el mismo Espíritu Santo que, desde hace dos mil años hasta ahora, sigue descendiendo sobre quienes creemos que Cristo vino, murió y resucitó por nosotros; sobre quienes sabemos que somos parte y continuación de aquella pequeña comunidad ahora extendida por tantos lugares; sobre quienes sabemos que somos responsables de seguir extendiendo su Reino de Amor, Justicia, Verdad y Paz entre los hombres.


viernes, 7 de mayo de 2010

Oración por la Patria


El próximo 8 de mayo a las 15, el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina, invita a todos los argentinos a realizar un gesto nacional para celebrar el Bicentenario.
El mismo consiste en encender una vela y en rezar una oración por la Patria. Habrá un Acto Central frente a la Basílica de Luján como así también en distintos puntos de la Argentina.


Oración por la Patria

Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

Nos sentimos heridos y agobiados.

Precisamos tu alivio y fortaleza.

Queremos ser una nación, una nación cuya identidadsea la pasión por la verdady el compromiso por el bien común.

Damos la valentía de la libertadde los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie,privilegiando a los pobresy perdonando a los que nos ofenden,aborreciendo el odio y construyendo la paz.

Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda.

Tu nos convocas.

Aquí estamos, Señor,cercanos a María, que desde Luján nos dice:¡Argentina! ¡Canta y camina!Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.


Amén.